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Aprende la habilidad de comunicarte con una palabra

En muchas ocasiones una sola palabra puede comunicar mejor que un largo sermón. En este artículo te explico cómo aprender a usar esta habilidad.

El propósito de una buena comunicación es dirigirse y enfocarse en el lado bueno de las personas: Su inteligencia, su responsabilidad, su iniciativa, su sentido del humor, y su capacidad de ser sensibles a las necesidades de los demás.

Sin embargo, muchas veces usamos  un lenguaje que hiere el espíritu, principalmente cuando queremos manifestar nuestra molestia, nuestro desacuerdo, o cuando queremos corregir un error.

Estas situaciones se presentan habitualmente en nuestra relación con los hijos, o en la oficina, cuando nos dirigimos a los empleados.

Cuando hay un clima tenso una sola palabra podría obtener mayor cooperación y evitaría herir sentimientos.

Ejemplos:

-“Todos estos papeles de impuestos son sumamente importantes para la empresa. Usted sabe perfectamente que debemos presentarlos en una fecha determinada, así evitamos multas ¡por demoras e incumplimientos; por tanto apúrese y presente los papeles de una vez!”-

La opción de una sola palabra:

-“Gómez: ¡Los impuestos!”-

Si se lo mencionamos yendo al punto, la otra persona es lo suficientemente inteligente para recordar su responsabilidad de presentar los impuestos, en vez de escuchar todo un discurso.

-“¡Mira nada más! Estás entrando nuevamente a la casa sin limpiarte los zapatos ¿Por qué te gusta arruinar mi trabajo de todo el día de esa manera? ¿No te das cuenta que estás metiendo gérmenes a la casa, y que a ti mismo pueden causarte enfermedades?”-

La opción de una sola palabra:

-“Carlos: “Los zapatos!”

El muchacho que llega concentrado en otros asuntos, recuerda que debe limpiárselos antes de entrar gracias a que escuchó la palabra clave. En este caso los sermones están por demás.

Al ser específicos, expresándonos solamente  con una o dos palabras, estamos usando una forma respetuosa de recordar algo a los demás.

La forma práctica de desarrollar la habilidad de comunicarte con un palabra es simplemente practicando. Empieza ya.

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UN COMUNICADOR EJEMPLAR

¿Conoces a alguien que transmite mucha alegría con su personalidad, además de que es muy amable y servicial?

Es muy motivador ayudar a otras personas a mejorar. Mejorar en su estado de ánimo, en la organización de su tiempo, a manejar sus finanzas, a comunicarse con más efectividad, en fin…

Nuestro ejemplo puede motivar

Científicos italianos comenzaron a estudiar el aprendizaje imitativo. Descubrieron que nuestro cerebro tiene neuronas que nos permiten aprender a sonreír, a danzar, a hacer deportes y a comprender a los demás.

Estos descubrimientos neurocientíficos demuestran que nuestra conducta influye en los demás. Nos “contagiamos” de las actitudes de otras personas, y nosotros también podemos “contagiar”.

Si desarrollamos comportamientos altruistas, los comunicadores podemos convertirnos en un verdadero ejemplo para los que nos rodean. Podemos mostrar solidaridad, responsabilidad, buen humor, generosidad y muchos valores más.

En un hogar los chicos aprenden a imitar lo que hacen sus padres y no tanto lo que dicen sus padres. Por eso los padres deben considerarse motivadores e impulsores de sus hijos.

La práctica ejercita la destreza

Está comprobado que la práctica permite la fijación de conductas en nuestro cerebro. Aunque es cierto que podremos cometer errores, serán precisamente éstos los que nos ayudarán a esforzarnos por hacernos mejores.

Es así  cada ser humano, al haber sido diseñado con habilidades comunicativas, , debe ejercitar diariamente influir en los demás con su conducta, animando a los que están tristes, transmitiendo esperanza y siendo un comunicador ejemplar.

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Un maestro, un comunicador

Un maestro es un profesional de la educación que debe saber que continuamente está comunicando. Estar consciente de ese otro rol que tiene, le ayudará a utilizar los recursos apropiados para su buen desempeño.

 Un maestro comunica saberes, buenos modales, ejemplos, valores, ideas, modos de resolver y pensamientos.

Por ello debe aprender a seleccionar los recursos precisos y concretos que sirvan de canales efectivos de comunicación.

Lo importante es que conozca la mejor forma de emplearlos, pues ellos le ayudarán a ser efectivo cuando comunica sus enseñanzas.

Por ejemplo, si hace uso de un cartel para transmitir las ideas principales de una lección, debe cuidar que éste gire alrededor de un tema central, cautivar la atención con un título llamativo y debe simplificar los elementos que contenga.

Los recursos que escoja deben permitir que los estudiantes puedan leerlos sin dificultad y debe trabajar en la renovación de temas, de tal manera que los estudiantes tengan un permanente interés.

Además, lo importante es que, independientemente del recurso que se use, los contenidos que enseña sean significativos, pues de esa forma se dará paso a una mejor comunicación.

Es por eso que el maestro  debe aprender a conocer el contexto sociocultural de sus alumnos y favorecer el diálogo y el intercambio.

En ese sentido, el aprender a escuchar  y observar es fundamental, pues esa es la mejor forma para que pueda compenetrarse con sus estudiantes.

Este camino lo llevará a vincularse, de tal manera que logre proyectar e interpretar a los demás, logrando que se comuniquen y logrando comunicar.

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Comunicar para educar https://comunicandonosconexito.wordpress.com/2011/07/08/comunicar-para-educar/

HERMOSA SENCILLEZ

El continuo afán por competir, por compararnos constantemente con otros, ha opacado con adornos artificiales el desarrollo de la sencillez, esa virtud que comunica fortaleza interior y cautiva profundamente.

 La personalidad sencilla  nos permite progresar internamente, nos hace personas auténticas y genuinas, pues no necesita de artificios para fluir, simplemente se desarrolla.

Tal vez pase desapercibida al principio, pero luego penetra, impacta y deja huellas profundas con su encanto natural.

El querer impresionar a los demás impide que comuniquemos sencillez, convirtiéndonos en personas superficiales e incluso “infladas”, presumiendo hasta el hastío de posesiones y logros.

¿Qué hace una persona sencilla?

Está lista para escuchar y es lenta para hablar y enojarse.

  • Evita acaparar las conversaciones, especialmente con el “yo” “yo”.
  • Utiliza palabras adecuadas pero no rimbombantes.
  • No aprovecha cada ocasión para dar “clases magistrales sobre el tema”.
  • No ostenta todo el tiempo sobre logros, aciertos y reconocimientos alcanzados.
  • Su enfoque es el de servir con sus virtudes y cualidades no el de sobresalir.
  • No pierde el tiempo buscando una segunda intención o significado en las actitudes y palabras de los demás.
  • Viste sin ser estrafalario.
  • Se lo reconoce por su amabilidad y cortesía.

Es muy chocante conocer personas que se vanaglorian constantemente. La persona sencilla sabe apreciar a las personas por lo que son, lo que permite entablar diálogos amistosos y sinceros con ella.

La sencillez comunica fácilmente un corazón genuino, que no se obsesiona con las apariencias externas y no está dispuesto a hundir al otro para ganar.

ENSEÑANZAS QUE COMUNICAN

Lograr que los alumnos salgan inspirados y transformados después de una clase, es el ideal de cualquier maestro. Conseguir que un  hijo enfrente la vida sabiamente, aplicando los principios y valores que le fueron enseñados, es el sueño de todo padre.

El profesor Pérez que tuve en primaria, era realmente excepcional. Sus palabras eran muy inspiradoras, y sus ilustraciones hacían que todos los alumnos atendamos extasiados sin ninguna amenaza o presión.

Así de virtuoso para enseñarnos era mi abuelo, si contaba una historia, si enseñaba a montar a caballo o si nos hablaba de agricultura, todos manteníamos ojos y oídos bien abiertos para escucharlo.

Ya sea que enseñemos a nuestros hijos, que seamos docentes en una clase universitaria o profesores en una escuela, todos necesitamos comunicar nuestra enseñanza al punto que logremos formar personas creativas y transformadas.

Los grandes maestros y maestras han impactado a la sociedad con sus enseñanzas. Cientos de madres judías, que enseñaron a sus hijos los principios de su Libro Sagrado, dieron lugar a grandes lumbreras de la humanidad.

Y es que una buena enseñanza llega a comunicar profundamente en los corazones a los que se dirige, y los conduce a que sean mejores personas, por encima de un mero aprender.

Cuando se logra comunicar de forma efectiva una enseñanza, los resultados se observan tanto en el corto como en el largo plazo y se establece una relación con lazos profundos entre el que enseña y los que son enseñados.

Todos los métodos y técnicas que nos ayuden a ser efectivos con nuestra enseñanza, que logren crear expectativa e interés, deben ser empleados para obtener los mejores resultados.

5 OBSTÁCULOS DE COMUNICACIÓN QUE ENFRENTAN LOS EDUCADORES

La comunicación es un puente que permite el intercambio de ideas, pensamientos y sentimientos entre dos o más personas. Los docentes que  logran atravesar ese puente superarán cualquier obstáculo que los separe.

Toda persona involucrada en la enseñanza debe saber que nuestra comunicación no es exclusivamente una transferencia de lo que conocemos, sino también de emociones que son un componente clave del proceso.

Cada vez que nos comunicamos no sólo estamos transmitiendo ideas sino también nuestros sentimientos que dan color al mensaje y determinan la actitud tanto del emisor como del receptor.

En este contexto, hay cinco obstáculos de comunicación que cada docente debe superar:

  1. Lograr que cada alumno asimile el mensaje pese a las diferencias con las que sus  cerebros procesan la información. Cada hemisferio cerebral tiene diferentes formas de expresarse y es necesario que cada uno comprenda su estilo de comunicación para adaptar su propio mensaje al canal de comprensión de su interlocutor.
  2. Buscar un encuentro docente-alumno en un espacio en el que ambos se auxilien para desarrollar su potencial humano. Este hecho educativo  debe lograr una empatía que logre la gratificación de ambos.
  3. Conseguir que la dinámica de una clase involucre a todos los participantes en un diálogo que permita el intercambio de ideas. Si no se logra esta dinámica, el docente se siente decepcionado y los alumnos soportan aburridos en sus pupitres.
  4. Hacer que los alumnos comprendan el mensaje interpretándolo adecuadamente. La comunicación se da cuando el receptor entiende lo que el emisor dice.
  5. Conocer cómo transmitirse para lograr un encuentro con el otro. Se lo debe hacer en base a un conocimiento de las características que diferencian un hemisferio cerebral de otro y de los estilos de aprendizaje de cada alumno.

COMUNICAR PARA EDUCAR

La educación debe llevarnos a nuestra realización integral como seres humanos, conducirnos a que seamos mejores, debe hacernos pensantes, participativos,  responsables y creativos. Debe ir más allá de que aprendamos cosas, debe guiarnos a que razonemos y hagamos preguntas sobre lo que nos rodea.

Por eso es importante esa alianza con la comunicación, pues ella le dará los recursos necesarios para que exista una genuina relación entre educadores  y educados. Además permitirá que se establezca una relación afable y sensible entre ambos.

El simple hecho de valorar el esfuerzo y el progreso, el otorgar una mirada de apoyo o una palabra afectuosa, pueden llegar a ser elementos claves cuando queremos comunicar para educar, ya sea en el hogar o en los centros educativos.

El clima que se crea es determinante en un proceso de enseñanza y aprendizaje. Un ambiente de respeto mutuo y lleno de afecto ayuda a facilitar la educación y la comunicación. Por eso los educadores deben irradiar inteligencia, amor, calidez y preparación.

Todos somos diferentes y son precisamente las diferentes experiencias de aprendizaje las que iremos asimilando de forma distinta, lo importante es ser guiados a descubrir el mundo que nos rodea, creando interés y expectativa, usando los mejores métodos.

Una diversidad de actividades previamente planificadas minimizará los estorbos que suelen presentarse, pero sobre todo la integridad y la genuina motivación de quien enseña influirá definitivamente en quienes aprenden.

Los principios pedagógicos planteados por  el  pedagogo Leroy Ford son bastante útiles a la hora de usar buenos recursos comunicativos para educar y pueden ser utilizados tanto en el hogar como en otros ambientes educativos, adecuándolos a las diversas edades:

  1. El principio de la respuesta activa. Aprendemos más cuando respondemos activamente (completando ideas, bosquejando, analizando, diciendo con nuestras propias palabras, discutiendo, tomando notas, etc.)
  2. El principio de la variedad en las actividades. Aprendemos más cuando nos presentan conceptos de muchas y variadas formas, sin asumir que la sola presentación de una idea asegura el aprendizaje.
  3. El principio del aprendizaje multisensorial. Cuando usamos más de un sentido en nuestras experiencias de aprendizaje (haciendo uso de gráficas, ayudas visuales, data show, tocando objetos, escuchando relatos, degustando sabores, etc.
  4. El principio de la repetición. Cuando repetimos lo aprendido de diversas formas (dibujando, volviendo a tratar el tema en otra forma, viendo gráficas, etc.)
  5. El principio del refuerzo. Cuando encontramos estímulos para aprender. Estos estímulos deben ser sobre todo internos o intrínsecos no sólo premios o puntos.
  6. El principio de la progresión de lo conocido a lo desconocido. Aprendemos mejor cuando nuestro aprendizaje es progresivo, parte de lo sencillo y progresa paulatinamente.
  7. El principio de la organización. Aprendemos mejor cuando la buena organización (el arreglo) caracteriza tanto los materiales de enseñanza como los métodos.
  8. El principio de la prueba. Aprendemos mejor cuando nos enseñan como si nos prepararan para dar un mensaje.
  9. El principio del ambiente. Aprendemos mejor cuando el ambiente es más bien informal y cuando se sienten en libertad de participar.