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NO PONGAS BARRERAS CUANDO ESCUCHAS

Es increíble la cantidad de barreras que ponemos casi sin darnos cuenta cuando escuchamos a otros.  Identificar estas barreras puede ayudarte a superarlas.

¡Cuántos amigos podemos ganar cuando practicamos el arte de escuchar! Escuchar nos ayuda a conocer más y a equivocarnos mucho, mucho menos.

Pero casi imperceptiblemente ponemos obstáculos en nuestra escucha que generalmente nos ocasionan problemas y malentendidos. En este artículo conocerás algunas de ellas para poder enfrentarlas y eliminarlas:

1.     Prestar poca atención a quién nos habla.

Quizás esta es la más común. Generalmente estamos abstraídos en nuestros propios pensamientos, entonces nos es difícil salir de ellos cuando alguien nos habla.

Respondemos casi de memoria, fingiendo que escuchamos, pero interiormente seguimos enfrascados en nosotros mismos.

Por eso es  importante trabajar en el hábito de dejar de lado lo que estamos pensando y concentrarnos en entender lo que nos dicen.

Ayudará mucho dejar de hacer lo que estamos haciendo por unos momentos, mirar a la persona, asentir con la cabeza y hacer alguna pregunta o decir alguna palabra que anime a la otra persona a continuar.

2.     La media escucha.

Está relacionada con la anterior, pero se diferencia en que pensamos “escucharé a esta persona mientras termino de escribir, termino de limpiar, termino de ver mi programa favorito, o mientras chateo…” Estas excusas ‘trampa’ que ponemos no nos permiten poner la atención debida a la otra persona, quien se siente rechazada o poco valorada.

Recuerda que nuestro cerebro pude concentrarse en una cosa a la vez, cuando nos concentramos a medias, no estamos prestando el interés que requiere quien nos habla.

3.     Mostrar apatía o agresividad con nuestro tono de voz.

A veces nuestro sólo tono de voz levanta una barrera infranqueable ante quien nos habla. “Ah, sí, sí; “¡Qué estás diciendo!; “Claro, claro”, ¡¿Cómo!?, son algunas expresiones que acompañan a tonos de voz que alejan a nuestro interlocutor.

Es importante centrarnos en cómo escuchamos (que cara ponemos, qué tono de voz, qué mirada), esto nos ayudará a estar plenamente conscientes de lo que nos están diciendo.

4.     El consejero apresurado.

A veces adquirimos el mal hábito de estar muy prestos a dar concejos rápidos.

 Ni hemos terminado de escuchar el asunto y ya estamos dando concejos pensando que tenemos en “don del concejero adivino” que aunque no conoce todo, lo intuye y está presto a “ayudar”.

Es importante escuchar el tema completo, entenderlo, reflexionarlo, y nuestros consejos deben ser dados sólo si son solicitados.

La mayoría de las personas buscamos hablar con alguien simplemente para ser escuchados, generalmente el consuelo o las soluciones vienen a nuestro corazón mientras nos escuchamos hablando con la otra persona.

5.     La muralla del juez

¡Cómo se disfruta cuando uno se siente juez!, “El mundo entero debe escuchar de nuestra sapiencia para juzgarlo todo.” Probamos o desaprobamos rápidamente a los demás, sin escuchar bien lo que se nos está diciendo.

Por eso es principalmente importante hacer un esfuerzo por entender y conocer las ideas y necesidades de quien se acerca a hablarnos. Este ejercicio nos ayuda a entender sus sentimientos y sus razones.

Con la práctica poco a poco se puede evitar el poner barreras cuando escuchamos, esto será muy beneficioso en tus relaciones familiares y sociales.

 

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10 FRASES FAMOSAS SOBRE SABER ESCUCHAR

En esta ocasión te presento 10 frases famosas referentes a la escucha. Espero que medites en ellas:

1. Así como hay un arte de bien hablar, existe un arte de bien escuchar.

2. Valor es lo que se necesita para levantarse y hablar; pero también es lo que se requiere para sentarse y escuchar. (Winston Churchill)

3. Para saber hablar es preciso saber escuchar. (Plutarco)

4. Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento. (Proverbio italiano)

5. La diligencia en escuchar es el más breve camino hacia la ciencia. (Juan Luis Vives)

6. Nada es fácil ni tan útil como escuchar mucho. (Juan Luis Vives)

7. Una persona aburrida es la que habla cuando deseas que te escuche.

(Ambrose Bierce)

8. Es de sabios aprender a callar para poder escuchar  (Ximesol)

9. Si quieres ser sabio, aprende a interrogar razonablemente, a escuchar con atención, a responder serenamente y acallar cuando no tengas nada que decir.

(Johann Kaspar Lavater)

10. Lo mejor para motivar a una persona es escucharla. (Anónimo)

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12 frases famosas sobre comunicación 

¡APRENDER A ESCUCHAR!: BASE DE UNA COMUNICACIÓN ADECUADA

Pasamos gran parte de nuestro día comunicándonos con otras personas. Sin comunicación no hay relación, pues ella es el fundamento. Para construir la base de una buena comunicación es imprescindible aprender a escuchar.

Las redes sociales, la TV, el internet, los celulares y los videojuegos nos están quitando ese tiempo tan valioso para desarrollar la comunicación interpersonal.

Las palabras de aliento, dos oídos atentos a escuchar, una palmada en la espalda, un gesto de aprecio, son, a pesar de tanta tecnología, tremendamente necesarios en nuestra vida.

Desarrollar una buena comunicación es clave para que niños, jóvenes y adultos mantengan relaciones edificantes y enriquecedoras a lo largo de su existencia.

¿Qué no es comunicación?

No es comunicación hablar por hablar, ni expresarse sin ser atendido y entendido, por ejemplo, si te pones a decir algo en tu casa, y nadie te está prestando atención, no te estás comunicando.

¿Entonces qué es comunicación?

La comunicación es poner en común, es usar una doble vía de intercambio de información que va de una persona a otra y luego regresa en un intercambio dinámico de palabras, gestos, tonos y posturas.

El dar órdenes en la casa o la oficina tampoco es comunicación, pues una verdadera comunicación implica escuchar atentamente y comprender los sentimientos de quien nos habla, aceptándola como es.

¿Por qué entonces usamos mucho tiempo recargando nuestras palabras con sermones, críticas y órdenes?

Pues sencillamente porque no logramos aceptar a los demás, y no lo hacemos porque no estamos atentos cuando los escuchamos. Tenemos la cabeza cargada con lo que queremos decir, sin dar lugar a comprender lo que nos dicen.

Cuando una persona se siente sinceramente aceptada por otra, desea crecer, mejorar e incluso cambiar, pues está dispuestas a desarrollarse más. Por eso es tan importante escucharles y comunicarles nuestra aceptación.

Y esto no es sólo un asunto de palabras, pues nuestros tonos de voz, nuestras expresiones faciales, nuestras miradas, hablan mucho más que las propias palabras.

Un ejemplo

Mamá está ocupada alistándose para ir a trabajar. Su hijo se acerca y le dice:

-“Mamá, la profesora me mandó una anotación”

-“Ya sabía yo que las cosas andaban mal (responde la madre con un gesto agrio y con voz airada), ¡Vete a tu cuarto porque estás castigado!

En este caso, la madre intercambió palabras con su hijo, pero no se comunicó. Lo correcto hubiera sido, preguntar, indagar sobre los sentimientos de su hijo:

-“Mamá, la profesora me mandó una anotación”

-¿Una anotación? (responde la madre mirando a su hijo calmadamente).

-Sí mamá, lo que pasa es que olvidé llevar mi libro de matemáticas.

-¿Y por qué lo olvidaste querido?

-Es que anoche me distraje mirando la TV, y no me fijé bien en el horario.

-Ya veo, y ¿crees que eso estaba bien?

-No mamá, sé que no estaba bien, la próxima vez tendré más cuidado.

-Está bien mi amor, confío en que lo harás…

En este caso la mamá no emitió juicios. Se limitó a escuchar e hizo algunas preguntas para que su hijo reflexione sobre el problema.

El muchacho se queda con el mensaje: “Mi mamá me escucha, mi mamá me comprende, mi mamá confía en que lo puedo hacer mejor”

Los padres que deseen comunicarse abiertamente con sus hijos deben prepararse para escuchar incluso las cosas que podrían parecerles amenazadoras.

Las personas necesitamos comunicar no sólo los aspectos positivos de nuestra vida, sino también los que son difíciles y problemáticos.

Dos oídos atentos acompañados de una buena actitud harán la diferencia, porque escuchar con atención es la base primordial para una buena comunicación.

 

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Si sabes escuchar puedes liderar 

Escucha cada vez más

SI SABES ESCUCHAR PUEDES LIDERAR

Un buen líder debe aprender a desarrollar el arte de escuchar con atención. Esta historia que leí en una publicación del pastor Carlos Rey*(1), en la que cita una excelente historia China, se acomoda muy bien al artículo de hoy.

En la China del siglo tercero el rey Ts’ao envió al templo a su hijo, el príncipe T’ai, a estudiar bajo la tutela del gran maestro Pan Ku. Ya que el príncipe habría de suceder a su padre como rey, Pan Ku tenía la responsabilidad de enseñarle al muchacho los requisitos para ser un buen líder. Cuando el príncipe llegó al templo, el maestro lo mandó a que fuera al bosque Ming-Li. La tarea consistía en que fuera solo, se quedara allí un año y luego regresara al templo y describiera el sonido del bosque.

Un año después T’ai regresó y Pan Ku le pidió que describiera todo lo que había logrado escuchar.

—Maestro —le dijo el príncipe—, oí el canto del cucú, el susurro de las hojas, el zumbido del colibrí, el chirrido del grillo, el murmullo de la hierba, el zumbido de la abeja, y el murmullo y el aullido del viento entre los árboles.

Al oír esto, el maestro le dijo que volviera al bosque a ver qué más podía escuchar. La insistencia del maestro dejó enojado y perplejo al príncipe. ¿Acaso no había ya percibido todos los sonidos del bosque?

Día y noche el príncipe se quedó sentado en el bosque escuchando, pero no logró percibir más sonidos que los que ya había identificado. Por fin una mañana, mientras permanecía sentado en silencio debajo de los árboles, comenzó a escuchar algunos sonidos apenas perceptibles, diferentes de los anteriores. Cuanto más se esforzaba por escuchar, más claros se hacían los sonidos. Se sintió como si hubiera hecho un gran descubrimiento. «Estos seguramente son los sonidos que mi maestro quería que yo escuchara», pensó.

Cuando el príncipe regresó al templo, el maestro le preguntó qué había escuchado.

—Maestro —le contestó respetuosamente el príncipe—, mientras estaba concentrado escuchando, pude oír lo inaudible: el sonido de las flores al abrirse, el sonido del sol al calentar la tierra y el murmullo de la hierba al beber el rocío de la mañana.

El maestro asintió con la cabeza y le dijo:

—Oír lo inaudible es una disciplina que hay que cultivar para ser un buen líder. Pues sólo entonces —después de aprender a escuchar con suma atención el corazón de su pueblo, de modo que percibe los sentimientos que no han expresado, el dolor que no han comunicado y las quejas que no han expuesto— es que el líder puede lograr inspirarles confianza, comprender cuando algo anda mal y satisfacer sus verdaderas necesidades.*

Es importante aprender a escuchar más allá de las emociones de momento y de lo superficial. Un buen comunicador debe tomarse el tiempo necesario para comprender con claridad y por encima de las circunstancias.

*(1) https://mail.google.com/mail/u/0/?shva=1#label/hermano+Pablo/13c677a826bd8481

*(2) W. Chan Kim y Renee A. Mauborgne, «Parables of Leadership» (Parábolas de liderazgo) Harvard Business Review, Julio-Agosto, 1992, p. 124.

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¿COMUNICAR ES CONVENCER?

Comunicar no es usar muchas palabras y argumentos para convencer a alguien, es más bien crear un enlace de comprensión que una a dos o más personas.

Un dicho popular dice que “el camino más torcido es el camino entre el oído y la boca, porque allí las cosas que se dicen cambian.”

Y esa frase tiene mucho de verdad. Hablar más de lo debido puede ocasionar confusión y podemos quedar como necios.

No se trata de argüir mucho para convencer, sino de que entendamos a la otra persona y que podamos crear comprensión entre ambas. No solamente debemos comprender datos, sino también sentimientos.

Aquí van algunos tips:

  • Es importante usar palabras adecuadas cuando nos comunicamos, escoger la que mejor se adecúa al pensamiento que quiero transmitir.
  • Esas palabras deben se dichas suavemente, porque las palabras ásperas crean una barrera en la comunicación.
  • Todo esto requiere una práctica, la práctica de dominar el impuso que tiene nuestra lengua de hablar mucho.
  • También se necesita la práctica de escuchar con atención, tomando una actitud abierta hacia la otra persona.
  • Aunque parece obvio decirlo, es necesario que mientras uno habla el otro escuche, y viceversa. Lamentablemente cada vez es más popular la mala costumbre de que todos hablen al mismo tiempo.
  • Para comunicarnos bien en una conversación debemos mantener el control de las emociones, de esta forma podremos pensar calmadamente lo que queremos expresar.
  • Las personas que están enojadas o agitadas, pueden transformar un proceso de comunicación en expresiones confusas y hasta dañinas.
  • Si somos capaces de expresarnos con calma, y con un volumen de voz apropiado, podremos mejorar el nivel de nuestra comunicación con los demás.

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LOS OFICIOS QUE ESCUCHAN

¿Te fijaste que hay oficios en los que se forman grandes maestros de la escucha? Escuchar les otorga réditos en su trabajo, y muchas personas acuden a ellos principalmente para ser escuchadas.

Hace unos días me detuve en una plaza cercana a observar la silla de un lustrabotas (lustrazapatos). Las personas se sentaban en él para solicitar que limpien sus calzados, pero luego se acomodaban para hablar con comodidad.

El muchacho que lustraba los zapatos era un experto, no sólo en su oficio, sino en el arte de escuchar.

Miraba a los ojos del discursante de cuando en cuando, luego hacía algunas preguntas sencillas, pero muy pertinentes al tema. De vez en cuando hacía comentarios breves, y mostraba un interés continuo en el cliente que atendía.

Las personas que llegaban a “la gran silla” contaban sus cosas como si estuvieran discursando ante un gran público que los ovacionaba.

Algo similar observé en la peluquería. La peluquera no sólo peina, sino que también escucha atentamente los relatos de su clienta. Tiene la ventaja de que observa y es observada con ayuda del espejo que está en frente, y eso mejora su comunicación visual.

Cuántas lecciones de escucha activa se pueden aprender sólo observando a estos expertos. Las características de sus respectivos trabajos les han permitido construir las herramientas que los han hecho diestros.

Todos deberíamos prestar más atención a los demás. El arte de escuchar debe ser ejercitado, estudiado, y sobre todo aprendido.

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ESCUCHA CADA VEZ MÁS

No cabe duda que aquellos que escuchan más, son los que pueden desarrollar mejor sus capacidades comunicativas, y cultivan mejores relaciones interpersonales.

 

Si quieres saber cuál es el nivel de escucha que tienes, puedes responder las siguientes preguntas:

¿Me comunico con mis seres queridos sólo para intercambiar información general, escuchando rápidamente lo que deseo saber?

¿Pongo atención en captar los detalles de los relatos de mis seres amados?

¿Soy capaz de respetar las ideas contrarias a las mías, y de valorar a las personas allegadas que me hablan?

¿Te sientes cercano a tus seres amados, y pones interés en conocer sus problemas, sus sueños, y sus ideas?

Cuando escuchas a tus seres queridos ¿estás dispuesto a colaborar, a brindar apoyo, servicio, y a solidarizarte con ellos?

A veces pensamos que somos buenos escuchando, pero lo cierto es que nuestro nivel de escucha puede ser muy superficial. Esto repercutirá en una falta de sensibilidad ante las necesidades de quienes desean comunicarse con nosotros.

Se obtiene una gran riqueza cuando desarrollamos verdaderos vínculos de comunicación con quienes amamos, y se logra una unidad incomparable con cada una de esas personas importantes en nuestra vida.

Nunca debemos pensar que ya lo sabemos todo. Escuchar es un arte que crece con la práctica y con el tiempo que se le dedica.

 

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