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10 FRASES FAMOSAS SOBRE SABER ESCUCHAR

En esta ocasión te presento 10 frases famosas referentes a la escucha. Espero que medites en ellas:

1. Así como hay un arte de bien hablar, existe un arte de bien escuchar.

2. Valor es lo que se necesita para levantarse y hablar; pero también es lo que se requiere para sentarse y escuchar. (Winston Churchill)

3. Para saber hablar es preciso saber escuchar. (Plutarco)

4. Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento. (Proverbio italiano)

5. La diligencia en escuchar es el más breve camino hacia la ciencia. (Juan Luis Vives)

6. Nada es fácil ni tan útil como escuchar mucho. (Juan Luis Vives)

7. Una persona aburrida es la que habla cuando deseas que te escuche.

(Ambrose Bierce)

8. Es de sabios aprender a callar para poder escuchar  (Ximesol)

9. Si quieres ser sabio, aprende a interrogar razonablemente, a escuchar con atención, a responder serenamente y acallar cuando no tengas nada que decir.

(Johann Kaspar Lavater)

10. Lo mejor para motivar a una persona es escucharla. (Anónimo)

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¡APRENDER A ESCUCHAR!: BASE DE UNA COMUNICACIÓN ADECUADA

Pasamos gran parte de nuestro día comunicándonos con otras personas. Sin comunicación no hay relación, pues ella es el fundamento. Para construir la base de una buena comunicación es imprescindible aprender a escuchar.

Las redes sociales, la TV, el internet, los celulares y los videojuegos nos están quitando ese tiempo tan valioso para desarrollar la comunicación interpersonal.

Las palabras de aliento, dos oídos atentos a escuchar, una palmada en la espalda, un gesto de aprecio, son, a pesar de tanta tecnología, tremendamente necesarios en nuestra vida.

Desarrollar una buena comunicación es clave para que niños, jóvenes y adultos mantengan relaciones edificantes y enriquecedoras a lo largo de su existencia.

¿Qué no es comunicación?

No es comunicación hablar por hablar, ni expresarse sin ser atendido y entendido, por ejemplo, si te pones a decir algo en tu casa, y nadie te está prestando atención, no te estás comunicando.

¿Entonces qué es comunicación?

La comunicación es poner en común, es usar una doble vía de intercambio de información que va de una persona a otra y luego regresa en un intercambio dinámico de palabras, gestos, tonos y posturas.

El dar órdenes en la casa o la oficina tampoco es comunicación, pues una verdadera comunicación implica escuchar atentamente y comprender los sentimientos de quien nos habla, aceptándola como es.

¿Por qué entonces usamos mucho tiempo recargando nuestras palabras con sermones, críticas y órdenes?

Pues sencillamente porque no logramos aceptar a los demás, y no lo hacemos porque no estamos atentos cuando los escuchamos. Tenemos la cabeza cargada con lo que queremos decir, sin dar lugar a comprender lo que nos dicen.

Cuando una persona se siente sinceramente aceptada por otra, desea crecer, mejorar e incluso cambiar, pues está dispuestas a desarrollarse más. Por eso es tan importante escucharles y comunicarles nuestra aceptación.

Y esto no es sólo un asunto de palabras, pues nuestros tonos de voz, nuestras expresiones faciales, nuestras miradas, hablan mucho más que las propias palabras.

Un ejemplo

Mamá está ocupada alistándose para ir a trabajar. Su hijo se acerca y le dice:

-“Mamá, la profesora me mandó una anotación”

-“Ya sabía yo que las cosas andaban mal (responde la madre con un gesto agrio y con voz airada), ¡Vete a tu cuarto porque estás castigado!

En este caso, la madre intercambió palabras con su hijo, pero no se comunicó. Lo correcto hubiera sido, preguntar, indagar sobre los sentimientos de su hijo:

-“Mamá, la profesora me mandó una anotación”

-¿Una anotación? (responde la madre mirando a su hijo calmadamente).

-Sí mamá, lo que pasa es que olvidé llevar mi libro de matemáticas.

-¿Y por qué lo olvidaste querido?

-Es que anoche me distraje mirando la TV, y no me fijé bien en el horario.

-Ya veo, y ¿crees que eso estaba bien?

-No mamá, sé que no estaba bien, la próxima vez tendré más cuidado.

-Está bien mi amor, confío en que lo harás…

En este caso la mamá no emitió juicios. Se limitó a escuchar e hizo algunas preguntas para que su hijo reflexione sobre el problema.

El muchacho se queda con el mensaje: “Mi mamá me escucha, mi mamá me comprende, mi mamá confía en que lo puedo hacer mejor”

Los padres que deseen comunicarse abiertamente con sus hijos deben prepararse para escuchar incluso las cosas que podrían parecerles amenazadoras.

Las personas necesitamos comunicar no sólo los aspectos positivos de nuestra vida, sino también los que son difíciles y problemáticos.

Dos oídos atentos acompañados de una buena actitud harán la diferencia, porque escuchar con atención es la base primordial para una buena comunicación.

 

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Si sabes escuchar puedes liderar 

Escucha cada vez más

SI SABES ESCUCHAR PUEDES LIDERAR

Un buen líder debe aprender a desarrollar el arte de escuchar con atención. Esta historia que leí en una publicación del pastor Carlos Rey*(1), en la que cita una excelente historia China, se acomoda muy bien al artículo de hoy.

En la China del siglo tercero el rey Ts’ao envió al templo a su hijo, el príncipe T’ai, a estudiar bajo la tutela del gran maestro Pan Ku. Ya que el príncipe habría de suceder a su padre como rey, Pan Ku tenía la responsabilidad de enseñarle al muchacho los requisitos para ser un buen líder. Cuando el príncipe llegó al templo, el maestro lo mandó a que fuera al bosque Ming-Li. La tarea consistía en que fuera solo, se quedara allí un año y luego regresara al templo y describiera el sonido del bosque.

Un año después T’ai regresó y Pan Ku le pidió que describiera todo lo que había logrado escuchar.

—Maestro —le dijo el príncipe—, oí el canto del cucú, el susurro de las hojas, el zumbido del colibrí, el chirrido del grillo, el murmullo de la hierba, el zumbido de la abeja, y el murmullo y el aullido del viento entre los árboles.

Al oír esto, el maestro le dijo que volviera al bosque a ver qué más podía escuchar. La insistencia del maestro dejó enojado y perplejo al príncipe. ¿Acaso no había ya percibido todos los sonidos del bosque?

Día y noche el príncipe se quedó sentado en el bosque escuchando, pero no logró percibir más sonidos que los que ya había identificado. Por fin una mañana, mientras permanecía sentado en silencio debajo de los árboles, comenzó a escuchar algunos sonidos apenas perceptibles, diferentes de los anteriores. Cuanto más se esforzaba por escuchar, más claros se hacían los sonidos. Se sintió como si hubiera hecho un gran descubrimiento. «Estos seguramente son los sonidos que mi maestro quería que yo escuchara», pensó.

Cuando el príncipe regresó al templo, el maestro le preguntó qué había escuchado.

—Maestro —le contestó respetuosamente el príncipe—, mientras estaba concentrado escuchando, pude oír lo inaudible: el sonido de las flores al abrirse, el sonido del sol al calentar la tierra y el murmullo de la hierba al beber el rocío de la mañana.

El maestro asintió con la cabeza y le dijo:

—Oír lo inaudible es una disciplina que hay que cultivar para ser un buen líder. Pues sólo entonces —después de aprender a escuchar con suma atención el corazón de su pueblo, de modo que percibe los sentimientos que no han expresado, el dolor que no han comunicado y las quejas que no han expuesto— es que el líder puede lograr inspirarles confianza, comprender cuando algo anda mal y satisfacer sus verdaderas necesidades.*

Es importante aprender a escuchar más allá de las emociones de momento y de lo superficial. Un buen comunicador debe tomarse el tiempo necesario para comprender con claridad y por encima de las circunstancias.

*(1) https://mail.google.com/mail/u/0/?shva=1#label/hermano+Pablo/13c677a826bd8481

*(2) W. Chan Kim y Renee A. Mauborgne, «Parables of Leadership» (Parábolas de liderazgo) Harvard Business Review, Julio-Agosto, 1992, p. 124.

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LOS OFICIOS QUE ESCUCHAN

¿Te fijaste que hay oficios en los que se forman grandes maestros de la escucha? Escuchar les otorga réditos en su trabajo, y muchas personas acuden a ellos principalmente para ser escuchadas.

Hace unos días me detuve en una plaza cercana a observar la silla de un lustrabotas (lustrazapatos). Las personas se sentaban en él para solicitar que limpien sus calzados, pero luego se acomodaban para hablar con comodidad.

El muchacho que lustraba los zapatos era un experto, no sólo en su oficio, sino en el arte de escuchar.

Miraba a los ojos del discursante de cuando en cuando, luego hacía algunas preguntas sencillas, pero muy pertinentes al tema. De vez en cuando hacía comentarios breves, y mostraba un interés continuo en el cliente que atendía.

Las personas que llegaban a “la gran silla” contaban sus cosas como si estuvieran discursando ante un gran público que los ovacionaba.

Algo similar observé en la peluquería. La peluquera no sólo peina, sino que también escucha atentamente los relatos de su clienta. Tiene la ventaja de que observa y es observada con ayuda del espejo que está en frente, y eso mejora su comunicación visual.

Cuántas lecciones de escucha activa se pueden aprender sólo observando a estos expertos. Las características de sus respectivos trabajos les han permitido construir las herramientas que los han hecho diestros.

Todos deberíamos prestar más atención a los demás. El arte de escuchar debe ser ejercitado, estudiado, y sobre todo aprendido.

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ESCUCHA CADA VEZ MÁS

No cabe duda que aquellos que escuchan más, son los que pueden desarrollar mejor sus capacidades comunicativas, y cultivan mejores relaciones interpersonales.

 

Si quieres saber cuál es el nivel de escucha que tienes, puedes responder las siguientes preguntas:

¿Me comunico con mis seres queridos sólo para intercambiar información general, escuchando rápidamente lo que deseo saber?

¿Pongo atención en captar los detalles de los relatos de mis seres amados?

¿Soy capaz de respetar las ideas contrarias a las mías, y de valorar a las personas allegadas que me hablan?

¿Te sientes cercano a tus seres amados, y pones interés en conocer sus problemas, sus sueños, y sus ideas?

Cuando escuchas a tus seres queridos ¿estás dispuesto a colaborar, a brindar apoyo, servicio, y a solidarizarte con ellos?

A veces pensamos que somos buenos escuchando, pero lo cierto es que nuestro nivel de escucha puede ser muy superficial. Esto repercutirá en una falta de sensibilidad ante las necesidades de quienes desean comunicarse con nosotros.

Se obtiene una gran riqueza cuando desarrollamos verdaderos vínculos de comunicación con quienes amamos, y se logra una unidad incomparable con cada una de esas personas importantes en nuestra vida.

Nunca debemos pensar que ya lo sabemos todo. Escuchar es un arte que crece con la práctica y con el tiempo que se le dedica.

 

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COMUNÍCATE CON PACIENCIA

Estas últimas décadas la vida cotidiana corre a toda velocidad. Citas urgentes, conversaciones rápidas, prisa para hacer, para hablar y para escuchar a los demás.

 No podemos esperar tener una buena comunicación si es que nuestro ritmo es tan acelerado.

Por ejemplo, nos encontramos con personas a las que consideramos “más lentas”, que generalmente son ancianos o niños pequeños, y les damos respuestas breves, incluso cortantes e insensibles, fingiendo atención.

Es triste observar que por algún motivo nos vemos envueltos en un sinfín de actividades y compromisos que nos mantienen siempre muy ocupados y apresurados, más aún, esperando resultados en un corto plazo.

Lamentablemente las principales víctimas de esta falta de paciencia en nuestra comunicación son los hijos, de los que esperamos que respondan, razonen y actúen como adultos.

¿Qué puedes hacer para ser más paciente en tu comunicación con los demás?

 

  • Trabaja para ser más tolerante y comprensivo con los que te rodean.
  • Modera tus palabras y tu conducta en cada situación que enfrentas.
  • No te involucres en demasiadas actividades, aprende a considerar mejor los plazos de tiempo que les otorgas.
  • Aprende a ser tolerante con el trabajo de los demás, considera su falta de pericia para realizar ciertas tareas.
  • Presta atención a lo que te dicen otras personas, trata de entender el punto central de lo que se te está diciendo.

Si añades paciencia a tu comunicación con los demás te verás ampliamente recompensado con la mejora de tus relaciones, y podrás desarrollar amistades duraderas.

Además, notarás la madurez que alcanzarán tus relaciones personales, y aprenderás a conservar la calma y el equilibrio para una buena comunicación.

 

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